No cabe duda del importante papel
social que juega el deporte para los niños/as de los últimos cursos de
primaria, entendido esto como una de las formas más comunes de realizar
actividad física en sociedad... No en vano, supone un importante instrumento
educativo cuando se plantea de forma abierta, sin discriminación en la
participación debido a características de sexo, niveles de habilidad, capacidad
intelectual, etc. Si planteamos el deporte en la escuela desde un punto de
vista pedagógico, no sólo debemos centrarnos en la mejora de las capacidades
motrices, sino también en el desarrollo de capacidades cognitivas, personales,
sociales, comunicativas, etc., implícitas además en la propia actividad
deportiva como favorecedora de las relaciones interpersonales, de actuación y
de inserción social. Todo ello, entendiendo la competición no como fin
(ganar/perder), sino como un medio más para alcanzar nuestros objetivos educativos.
(formativos)
La naturaleza del Voleibol abarca
importantes aspectos que lo convierten en un contenido interesante para la Iniciación
Deportiva en niños/niñas.
• Es un deporte colectivo, de cancha
dividida, sin contacto directo entre los rivales, donde el riesgo de conflicto
es mínimo, fomentando el respeto, al contrario. Sus características socio-culturales
permiten el desarrollo de objetivos socializadores y de integración basados en
el juego de equipo y la cooperación (dependencia de los demás para conseguir
los puntos) y la coeducación (pocos deportes favorecen la competición mixta
como lo hace el voleibol).
• Al no existir contacto físico entre oponentes,
estimula el desarrollo de la toma de decisiones y la habilidad motriz como
aspectos fundamentales para conseguir el punto, relegando la superioridad
física a un segundo plano.
•
Es un deporte de fácil práctica en instalaciones convencionales y al
aire libre. Para practicarlo sólo se necesita un espacio libre de obstáculos
(gimnasio, patio, descampado..., una red (goma elástica, cuerda, cinta sin fin...,
un lugar donde atarla (poste, portería, canasta, árbol...) y un balón (de goma,
de espuma, de plástico, hinchable...
•
Sus exigencias perceptivo-motrices son seductoras y encajan con los
objetivos de la Educación Física. Se plantean constantemente retos motrices
alcanzables y superables por los alumnos, favoreciendo el aprendizaje de
diferentes habilidades y destrezas básicas y específicas que están implicadas
en el juego: desplazamientos, saltos, golpeos, giros...
• La obligación de rotar por todas las
posiciones del campo favorece el desarrollo de todas las funciones de juego:
sacar, recibir, colocar, rematar, bloquear, defender... ofreciendo así, un mayor
abanico de experiencias físico-motrices a todos los participantes.
• Su intensidad es moderada, al predominar
lo cooperativo sobre lo competitivo, lo que favorece su utilización en el
ámbito de la actividad físico-deportiva-recreativa, el ocio y el tiempo libre.
• Permite un desarrollo armónico de la C.D.G
y de las Coordinaciones Específicas, además de favorecer el aprendizaje en
otros aspectos como:
-
Percepción espacio-temporal. - Calculo de distancias y trayectorias.
- Coordinación
óculo-manual. - Equilibrio dinámico.
-
Atención. - Concentración.
- Velocidad
de reacción. - Capacidad de anticipación.
- Visión
periférica.




